Gobiernos europeos reiteraron que Groenenlandia no está en venta y expresaron su respaldo a Dinamarca frente a las crecientes presiones del gobierno de Estados Unidos, que ha insistido en la posibilidad de tomar control del territorio ártico bajo argumentos de seguridad estratégica.
Desde París, el canciller francés Jean-Noël Barrot subrayó que el orden internacional ya no permite la compraventa de territorios, al recordar que prácticas de ese tipo pertenecen a otra época histórica. El funcionario dejó claro que Europa respalda plenamente a Dinamarca y advirtió que las intimidaciones deben cesar, en referencia directa a las declaraciones provenientes de Washington.
En la misma línea, el presidente francés Emmanuel Macron sostuvo que Estados Unidos se está apartando de las reglas internacionales y se aleja progresivamente de algunos de sus aliados, en un contexto que describió como una deriva de agresividad neocolonial en la política exterior.
España y Reino Unido marcan límites a Washington
Desde Madrid, el presidente del gobierno español Pedro Sánchez afirmó que España mantiene una relación atlántica con Estados Unidos, pero dejó claro que la cooperación no implica subordinación, sino una relación entre iguales, deslindándose de cualquier respaldo automático a las pretensiones estadounidenses sobre Groenlandia.
Por su parte, el primer ministro británico Keir Starmer abordó el tema en una conversación con el presidente estadounidense Donald Trump, en la que reconoció avances europeos en materia de seguridad euroatlántica, aunque admitió que existen áreas donde se podría reforzar la protección en el Ártico, particularmente ante la presencia rusa.
Dinamarca eleva el tono militar
Mientras tanto, el Ministerio de Defensa de Dinamarca advirtió que sus fuerzas armadas responderán de inmediato ante cualquier intento de incursión extranjera en Groenlandia, conforme a las reglas de enfrentamiento vigentes. Las autoridades danesas señalaron que no sería necesario esperar órdenes políticas formales para actuar, en caso de una amenaza directa al territorio.
Esta postura se produce después de que el vicepresidente estadounidense J.D. Vance recomendara públicamente a los líderes europeos “tomarse en serio” a Trump respecto a Groenlandia, al advertir que Estados Unidos podría actuar por cuenta propia si considera insuficientes los esfuerzos europeos en materia de seguridad.
OTAN y el Ártico, en el centro de la tensión
En medio de la controversia, el secretario de Estado de EE.UU., Marco Rubio, sostuvo una conversación telefónica con el secretario general de la OTAN, Mark Rutte, para abordar la relevancia estratégica del Ártico para la Alianza Atlántica. De acuerdo con Washington, ambos coincidieron en la importancia de preservar la seguridad regional, aunque la llamada se dio en un clima de creciente incomodidad entre aliados.
Rubio anunció además que se reunirá en los próximos días con diplomáticos daneses, mientras Groenlandia, territorio autónomo bajo soberanía de Dinamarca, ha reiterado que no está en venta ni sujeta a negociación.
Lo más relevante: Europa rechazó de forma explícita las presiones de Estados Unidos sobre Groenlandia, defendió la soberanía danesa y dejó claro que la seguridad del Ártico no justifica prácticas de intimidación ni anexión, en un escenario que ya tensiona las relaciones transatlánticas.
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